EJERCÍTATE

Es absolutamente normal transpirar con el calor, la actividad física o la tensión emocional. Sin embargo, la humedad permanente de las manos y las axilas y la transpiración de los pies, son un problema. Si transpiras incluso en los días fríos o sin motivo aparente, debes consultar al médico. Él podrá aclarar si existe una posible hiperfunción de la glándula tiroides, diabetes o una enfermedad infecciosa responsable de tus “brotes de sudor”. En los casos menos graves, el exceso de transpiración se puede controlar mediante algunos cambios en tus hábitos. Un muy buen comienzo: deporte.

Transpirar ayuda a reducir la transpiración excesiva. Puede sonar paradójico, pero es cierto: los deportes de resistencia como correr, el ciclismo y el patinaje en línea entrenan el sistema refrigerante natural del cuerpo, lo que ayuda a disminuir la producción de sudor en reposo. Si quieres transpirar menos, primero debes sudar más, y con frecuencia. Un entrenamiento razonable y estimulante no solo mejora el rendimiento corporal general, sino que también ayuda a normalizar todas las funciones corporales, incluso la transpiración.

Más energía, menos transpiración

Quien cree que debido a su exagerada transpiración debe renunciar a los ejercicios exigentes, se equivoca. Casi siempre, abstenerse de practicar deportes conduce al sobrepeso y a la inercia del metabolismo. De ahí que para las personas que sufren por el exceso de transpiración, también es sumamente importante mantenerse en forma. El deporte no solo fortalece el sistema cardiocirculatorio y estimula todo el metabolismo; también reduce considerablemente el estrés, lo que es un factor decisivo para las personas que transpiran en exceso por causas emocionales.
Durante el entrenamiento, la vestimenta apropiada ayuda a garantizar que el cuerpo mantenga una temperatura saludable. Usa ropa de fibras sintéticas modernas que ayudan a mantener seco el cuerpo e impiden que se acumule el calor. Los materiales de alta tecnología tienen la capacidad de dejar salir la humedad que produce el cuerpo hacia fuera, al mismo tiempo que impiden que penetre la humedad proveniente del exterior.  Cuando practiques deportes, usa prendas holgadas y preocúpate de que el aire circule libremente por tu cuerpo.

Mejor estado físico, mejor calidad de vida


El exceso de peso contribuye a la transpiración excesiva. Los efectos del ejercicio –como la reducción del sobrepeso, la transformación del tejido graso en musculatura y la reactivación del metabolismo– ayudan a controlar la producción excesiva de sudor de forma duradera. Junto con una alimentación más saludable y mas liviana, y la práctica frecuente de técnicas de relajación, se puede lograr mucho contra la molesta transpiración persistente. El ejercicio siempre es algo positivo y mejora la calidad de vida.